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EL TRASTORNO DE ELARANNE

 
Cuando los prisioneros se convierten en carceleros y las hojas caen en primavera, cuando las nieves se resisten a marchar y el cuervo precede a la ventisca,
cuando la sangre es una ola carmesí que se alza, las sombras se alargan a mediodía
y el volcán se estremece y despierta;
es entonces cuando comienza el Trastorno y el mundo cambia para siempre.

Bienvenido, viajero. Sin duda te estarás preguntando dónde estás. Yo te lo diré. Te encuentras en una encrucijada de caminos y, si me lo permites, seré quien guíe tus pasos en esta tierra extraña. Quizá también te estés preguntando por qué demonios deberías seguirme, tú, que estás tan a gusto en la complaciente seguridad de un mundo conocido y familiar. ¿No es evidente? Yo puedo ayudarte a encontrar respuestas y nuevas preguntas, pero para ello deberás hacer un acto de fe y seguirme. Mientras tomas tu decisión, déjame que te cuente más acerca de este sitio.

Si tomas el primer camino, llegarás a mi hogar. Es humilde, quizá no está levantado sobre el mejor suelo ni hecho de los mejores materiales, pero lo he construido con mis propias manos y es sincero, real y sólido como la roca. Si me acompañas encenderé la lumbre, te contaré una historia y quizá te hable sobre los personajes que la protagonizan. En ella serás testigo del destino de las tierras de Elaranne, que se tambalea como ese lirio al borde del camino bajo un viento de tormenta. ¿Crees que hablo de una historia de valor, heroísmo y llena de épica? Bueno, sí, esas son las mejores historias, ¿no crees?. Pero asumo que ya sabes que el mundo no siempre funciona así. En mi relato encontrarás heroísmo, romance, valor y amistad, por supuesto, pero también hallarás miedo, oscuridad, dolor y mezquindad. Aprenderás que la vida tiene dos caras, y una de ellas carece de rostro y de piedad. Pues bien, esta historia comienza con la llegada del invierno, la curiosidad de un cuervo y una voz ausente, que no existe, y que, a su vez, escucha la voz de otro ser imaginario. Oh, sí, una completa locura, lo sé.

Quizá quieras aprender algo más de este mundo antes de escuchar mi historia. Si es así, toma el segundo camino. Te llevará a las extensas tierras de Elaranne. Así es como llamamos al continente sobre el que nos encontramos, cuna y residencia de la humanidad, aunque a menudo lo usamos para hablar del propio mundo. Elaranne es un mundo viejo, más de lo que nadie acierta a imaginar, y guarda incontables secretos en sus tierras. Si quieres empezar a conocerlos, lo mejor es que te dirijas a alguna de las bibliotecas de sus ciudades, donde se recopilan los tratados de los escribas de la Iglesia o de los archivistas de los Riadeim. Si pretendes andar por sus tierras, te recomiendo que tengas cuidado. En Fynnar, los bárbaros Kelsendyr redoblan sus ataques contra los reinos norteños. En Balaeron, se está gestando una guerra entre los dos reinos más poderosos de sus tierras. Si viajas al sur, a la desolada Tarkesia, te encontrarás con peores problemas. Si no te mata la dureza del viaje por el abrasador desierto de Alqejid, cuna de la humanidad, es posible que lo hagan sus habitantes. Hay rumores de que una niña, soberana de un lejano reino sureño, está uniendo a las naciones tarkesias con un único y siniestro objetivo.

¿El tercer camino, dices? Lleva a una vieja y acogedora taberna dónde, si lo deseas, podremos compartir una jarra de cerveza mientras te hablo de mí. Oh, no creo que mi identidad importe demasiado, prefiero que mis historias hablen por si solas, pero entiendo tus precauciones. En estos tiempos oscuros es mejor saber con quién compartes techo, vino o historias. Si me acompañas, podrás conocerme un poco más y, espero, yo también podré conocerte a ti. No seas tímido y cuéntame algo tú también, lo que sea. Estoy seguro de que no sólo yo atesoro historias dignas de ser escuchadas.

Por supuesto, también puedes permanecer aquí y acercarte a aquel poste indicador. No, lo importante no es lo que pone en el poste, sino lo que puede contarte el cuervo que se aferra a la madera sobre él. Oh, ¿no lo sabías? Los cuervos pueden contarte cosas muy interesantes, si eres capaz de entenderlos. Algunos dicen que son capaces de ver mundos más allá de este. Quizá encuentres alguna de sus revelaciones interesante. No puedo decirte con exactitud qué vas a encontrar en ellas. Los dioses son caprichosos. Quizá puedas conocer nuevos detalles sobre mi historia o sobre otras completamente nuevas, quizá te enteres de las últimas noticias acontecidas en Elaranne o de banalidades sobre ese mundo complaciente tuyo. Todo es posible.

Y por último, amigo viajero, tienes razón. Podrías dar media vuelta y volver por donde has venido. ¿No es ese el camino más fácil? Ah, pero no estamos aquí para recorrer caminos ya trillados, ¿verdad? Si tus pasos te han traído hasta mí, será por alguna razón. ¿Quieres descubrirla? Pues acompáñame y déjame que te cuente la historia de cómo empezó el Trastorno...

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© 2018 - El Trastorno de Elaranne por Rubén H. Ernand