LA OLA DE LOS AUTOPUBLICADOS

 

 

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

 

Friedrich Nietzsche

Esta semana comienza una iniciativa muy interesante, promovida por @Carbel1994 por segundo año consecutivo. No es otra que la #SemanaAutopublicados que, como su nombre indica, se trata de hablar, compartir, debatir y, en suma, visibilizar, durante la última semana del mes de julio, a través de redes sociales, blogs y videoblogs a las obras y autores autopublicados. Como imaginareis, la idea es ayudarnos un poquito a los autores independientes, darnos algo de voz, comentar nuestras obras y reseñarlas e informar a nuestros lectores o potenciales lectores de cuales son los retos a los que debemos enfrentarnos los autores que entramos dentro de esa categoría.


Yo, como integrante de las interminables huestes de los autores autopublicados, también quiero sumarme a esta iniciativa. Os hablaré de cómo hacemos los autores independientes para surcar un océano lleno de horrores dispuestos a que seamos su cena. Para ello os contaré mi experiencia al respecto, desvelaré qué hay de cierto en algunos de los mitos que circulan sobre nosotros y por último os revelaré si luego, a cambio de tanto esfuerzo, llega la tan ansiada recompensa económica. ¿Me habré comprado un chalet en la sierra y un Mercedes clase A? Pronto lo sabréis.

 

 

 It´s raining billets!

 

 

Spoiler: ¡Ni de coña!

 


Hazlo tú mismo

 

 

A los que tenemos una cierta edad ya (y venimos de provincias) todo este tema del self-service nos tomó por sorpresa en algún momento de nuestra adolescencia. Nuestra idílica y rural infancia se vertebraba en torno al concepto de comunidad, vecindad y de arrimar el hombro. Pero hete aquí que el progreso no espera por nadie y se fue imponiendo poco a poco la idea del hazlo tú mismo. Desde el auto-servicio, el buffet libre, las cajas rápidas en las que tú mismo escaneas tus compras y las pagas, las gasolineras low cost etc… Todos estos cambios llegan con una doble filosofía, por un lado agilizar los servicios y por otro ajustar precios. Bien, estaréis de acuerdo en que no siempre se cumplen estas dos premisas, pero en general es cierto. Ah, y hay un tercer factor que no suele admitirse, pero que es el más importante para explicar la proliferación de todo lo auto: reducción de mano de obra y, por tanto, de costes.

 

 

 Cinco horas comiendo y aún no se han marchado. A este paso quiebra el restaurante; esto de auto abastecerse también tiene sus peligros.

 


En el panorama literario, la autopublicación representa un paso lógico dentro de una industria editorial que ya no es tan rentable como antes. Han tenido que aparecer gigantes como Amazon, Barnes & Noble y demás para sacudir el avispero e introducir el concepto de autor indie y autosuficiente. La industria editorial ha aceptado este cambio a regañadientes (al fin y al cabo, somos competencia) y ha pasado a ver a los autopublicados como una suerte de cantera a la que ojear para descubrir nuevos talentos o a influencers con una buena base de seguidores en RRSS a los que echar el guante y reclutar.
 

 

Mitos y verdades

 

 

Después de un par de años inmerso en la vorágine de redes sociales, blogs y publicaciones que tratan el tema de la autopublicación, me doy cuenta de que todavía es mucha la desinformación existente sobre todo lo que implica. Existen muchos prejuicios, algunos fomentados por los propios compañeros de forma interesada, y otros surgidos por el desconocimiento de una práctica que aún es novedosa para mucha gente.

 

Veamos algunos de ellos:

 

  •  Los autopublicados son escritores neófitos que no han conseguido publicar con una editorial. Lo cual es falso, por supuesto. Muchos ni siquiera hemos intentado, o estamos interesados, en una publicación tradicional. Los motivos puedes ser múltiples, como por ejemplo retener el control de la obra y evitar injerencias de una editorial en tu trabajo, la posibilidad de ganar mayores royalties y evitar intermediarios, desconfianza ante algunas editoriales cuyas prácticas pueden ser calificadas desde de dudoso proceder hasta la de timadores profesionales  etc…

  • La calidad editorial de sus obras es pésima. Lo cual vuelve a ser falso o, para ser justos, una verdad a medias. Hay obras autopublicadas que no tienen nada que envidiar a las publicadas por un sello editorial. De hecho, las hay incluso mejor maquetadas, editadas o con mejor calidad de papel/portada. La otra cara de la moneda es que hay autores que no se esfuerzan en ofrecer un producto de calidad, por desidia, falta de medios o desconocimiento, lo cual no es sólo una mala idea si lo que quieres es vender, sino que es una falta de respeto hacia nuestros lectores.

  • La calidad literaria de sus obras es terrible. Idem que en el punto 3. Las hay excelentes y las hay terribles. Lo mismo que en cualquier librería. Quizá en un mayor porcentaje ya que no pasan por ningún filtro editorial, pero la calidad de estos últimos ha ido bajando durante las últimas décadas así que la diferencia no es tanta.

  • Hay miles de autopublicados y, por lo tanto, mucha competencia. Esta es una dolorosa verdad que condiciona muchísimo a los autores independientes. No sólo debes escribir la mejor obra posible y presentarla de la forma más atractiva que seas capaz, sino que también debes convertirte en un genio del marketing y promocionarte, a ti y a tu obra, para destacar entre los demás. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

  • Un autopublicado debe ser como una mini-editorial: debe saber hacer un poco de todo. Como he mencionado antes, es cierto. Si quieres crear una obra de calidad debes aprender a realizar por ti mismo todo el proceso normalmente reservado a las editoriales, o bien pagar a un profesional que lo haga por ti. Este proceso se compone de corrección, búsqueda de lectores cero, maquetación, confección de la portada, aspectos legales de la obra, promoción, presentaciones, giras, publicidad, redes sociales y en general cualquier aspecto relacionado con el marketing. Y también incluyo otros aspectos nada tangenciales como son la creación de una plataforma de autor, en forma de web, blog o videoblog. Sí, amigo, hay mucho que aprender para poder ser un autopublicado con cierto éxito.

  • Puedes ganar mucho dinero publicando libros como churros. Esta es una de esas leyendas urbanas que circulan por ahí. Entiendo que es falsa… en el 95 % de los casos. Un puñado de autores, con la habilidad, la inteligencia o la suerte adecuadas, lo ha logrado, pero no es lo común. En la mayoría de los casos la autopublicación, al menos durante los primeros años, se convierte en una actividad casi filantrópica o te genera unos ingresos muy ajustados. Es irónico que algunos autores independientes se aprovechen de esta creencia para vender sus libros de dudosa utilidad en los que cuentan las claves de su supuesto éxito, dándote a entender que podrás vivir como un jeque publicando dos o tres libros en Amazon al año. Siempre han existido los vendehúmos, pero por suerte la gran mayoría de las voces autorizadas en este mundillo son buenas personas y hablan desde la sinceridad.

  • La mayoría de la literatura autopublicada es de género. Es cierto, pocas obras de alta literatura verás en plataformas de autopublicación. Pero ¿acaso es eso malo? 

 

 

Un ultimo mito que voy a derrumbar. Los autopublicados no somos tan intensos como el señor de arriba.

Él pertenece al gremio de los actores, hay que disculparlo.

 

 

Tres meses después…

 

 

El 14 de abril de este año publiqué La primavera ausente en la plataforma de Kindle de Amazon. Como ya he mencionado, mi primera opción siempre fue la autopublicación, tanto por el hecho de ser un autor novel, como por el hecho de que este era el primer volumen de una saga de cuatro novelas. Los milagros existen, pero no es probable que ninguna editorial esté interesada en publicar más de 800.000 palabras de un autor desconocido. De cualquier manera, y no sin ciertas complicaciones, el libro fue publicado entre fanfarrias y una botella de cava descorchada para la ocasión.


Me considero una persona sensata, pero es difícil no experimentar cómo la ingravidez se apodera de ti cuando la obra en la que has trabajado durante años sale a la luz. Durante los últimos seis meses entré en una vorágine llena de adrenalina y cafés bien cargados en que cada momento libre que tenía lo dedicaba a la preparación del manuscrito, corrección, maquetación y demás tareas del escritor autopublicado. Es agotador cuando a la misma vez trabajas una media de 11 horas diarias en cualquier otro trabajo random para poder pagar las facturas. En cualquier caso, todo lo que sube acaba por caer por su propio peso; esa es una constante del universo.

 

 

 Desde las 5 de la mañana cavando zanjas y ahora me tengo que sentar a escribir

2000 palabras, tuitear como si no hubiera un mañana y ponerme con el

SEO de la última entrada del blog. Necesito atropina en vena.

 


Hasta la fecha, he perdido dinero con la publicación de La primavera ausente. En su momento decidí que era importante contar con una buena portada para la obra y contraté a una ilustradora profesional. Por cierto, os recomiendo encarecidamente que visitéis la obra de Yuly Alejo, no os arrepentiréis. También gasté dinero contratando una buena plataforma web, con correo profesional. Evidentemente también me he rascado el bolsillo en suscripciones a procesadores de textos y otros programas informáticos, toneladas de cafés, psiquiatras etc…


Vaya por delante que no me estoy quejando. Este camino lo he elegido yo, siempre supe que no era un camino de rosas, sino más bien de zarzas, acepto las reglas del juego y sé que las cosas que más valen la pena en el mundo son aquellas que cuesta conseguir. La primavera ausente se está vendiendo y leyendo a cuentagotas, pero poco es mejor que nada y algunas cosas que caen vuelven a subir. Es sólo la primera de muchas novelas (Proyecto otoño, la segunda parte de El Trastorno de Elaranne, ya está empezada), soy consciente de que estoy sentado las bases de un proyecto a largo plazo y sé que con constancia y dedicación las cosas tienden a mejorar. Además, la satisfacción de recibir el feedback de algún lector comentándote que tu obra le ha encantado es sencillamente impagable.

 

 

Recapitulando

 

 

La ola de la autopublicación ha venido para quedarse. Es la tendencia actual, abaratar costes, hacerse autónomo, atomizar en un mundo que es cada vez más global. Eso no tiene porque implicar una pérdida de calidad, pero a cambio implica un mayor esfuerzo individual. Si somos capaces de realizar ese esfuerzo, pero a la misma vez de crear una suerte de compañerismo entre los autopublicados (recordemos que no tenemos detrás ninguna empresa que nos respalde), entonces tendremos buena parte del camino hecho y podremos esquivar a los malvados tiburones que nos acechan.

 
Es por eso por lo que son tan loables iniciativas como la de #SemanaAutopublicados. Por eso os pido que os unáis a ella usando el
hashtag en vuestras RRSS y mencionando aquellas obras o autores que hayáis leído y os hayan gustado. Porque la unión hace la fuerza y sé que todos sois personas de buen corazón. Y con esto concluyo esta entrada de Revelaciones de un Cuervo, que será la última hasta el mes de septiembre. Porque incluso los autores independientes nos merecemos vacaciones y descansar de vez en cuando.

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Please reload

© 2018 - El Trastorno de Elaranne por Rubén H. Ernand