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Reflexiones, locuras y fantasías de un escritor. Pensamiento, memoria y quizás también algo de sabiduría.

  • Rubén H. Ernand

LA TEMIDA REVISIÓN


¡Bienhallados, peregrinos!


A lo tonto ya es viernes y me queda una semana para empezar mis añoradas vacaciones estivales. Teniendo en cuenta que mi jornada laboral comienza a las 5:40 de la mañana, cuando suena el despertador, y acaba a las 8:40 de la noche cuando cierro el procesador de textos, (y se suele alargar por contestar a las RRSS) creo que las necesito y a lo mejor hasta me las merezco 😜. En cualquier caso, hoy me gustaría reflexionar un poco sobre el proceso actual en el que me encuentro inmerso ahora con mi futura tercera novela: la corrección.


Normalmente suelo hacerle cuatro grandes revisiones a los manuscritos, aunque para Ruina de la Luz serán probablemente cinco. ¿Qué hago en esas revisiones? Pues armarme de paciencia, atiborrarme con cafeína y pulir el texto. En las dos primeras revisiones me centro en retocar, reescribir, recortar y otras cosas que empiezan con “re”. Además, es el momento de plantar pistas para el futuro, arreglar incoherencias, evitar duplicidades y, en general, asegurarse de que todo funcione y la obra se sienta orgánica.


En la siguiente fase toca una revisión de erratas y errores y, especialmente, de las temidas repeticiones, mi talón de Aquiles. Pero para ellas he encontrado un genial corrector online, llamado Lorca, que, entre otras funciones, detecta la proximidad de palabras con una raíz parecida. Es una pequeña maravilla, de verdad. Durante la cuarta, que empezaré este mismo fin de semana, haré un barrido de las últimas erratas a base de escuchar el audio de mi libro (gracias a la opción de Word). Es la mejor forma de mantener centrado el cerebro porque ya sabemos que al final, de tanto leer lo mismo, no ves tus propios errores. Y la última la haré sobre la base del libro de prueba de Amazon, cuando ya esté la maquetación hecha.


Bueno, nadie dijo que la corrección de un libro fuese un proceso glamuroso o apasionante. Por desgracia, de momento no me puedo permitir pagarle a un corrector profesional, que sería lo ideal. Algún día, espero. Mientras tanto, hay que procurar que llegue lo más pulido posible a vuestras manos para que no me odiéis demasiado 😅.


¡Que los Tres iluminen vuestro camino!